Su adiós se acerca a lo que había soñado: con el brazalete de capitán y una contundente victoria. Jugó todo el partido. Tuvo que salir del vestuario, emocionado y con lágrimas en los ojos, para saludar a la afición.
domingo, 9 de mayo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario